El amor eterno de Dios

     

      "JEHOVÁ SE manifesto a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongé mi misericordia". Jeremías 31:3

     Como un Dios tan glorioso y eterno se deleita de que un ser tan pequeño como es el hombre le ame y le sirva. Este misterio nos lleva a conocer la profundidad del amor de Dios.

     Lo primero que debemos entender es que su amor es eterno. No lo determina el tiempo ni el espacio. El me amó ayer y me ama hoy. Tenemos que buscar una mayor concepción del amor de Dios. Que aunque es simple, a la misma vez es tan profundo que muchos no lo han entendido.

     Dios es amor, pero amor no es Dios. Porque si lo limitamos a un atributo, le estaríamos quitando su divinidad. Él es más que un atributo. Él se le reveló a Moisés en el monte como el gran 'Yo Soy'. Quien puede ser para ti lo que necesitas, cuando lo necesites y donde sea que lo necesites.

     Él prolonga su amor por el hombre hasta que logra atraerlo. Él lo persigue con su amor hasta poder lograr su atención y devoción. Tampoco podemos olvidar que en su gran amor, un día juzgará a todos lo hombres por haber rechazado su amor.

     Algunos piensan, cómo un Dios de amor puede juzgar a la misma vez. Lo que muchos ignoran es que Dios es amor pero también es justicia. Que un atributo de Dios no pelea con otro, no viola el otro, no contrasta con el otro.

    
AQUÍ ES donde nuestra mente finita no entiende la mente infinita de Dios. Esta es la razón por la que muchos científicos perdieron a Dios en las maravillas de la ciencia. Y también por lo que muchos teólogos perdieron a Dios en las maravillas de las escrituras.

     Necesitamos expresar nuestro amor a Dios, aprender a amarlo con todas las fuerzas de nuestro corazón. Mucho del amor que demostramos es interesado; te amo si me amas. Jesús nos enseñó a amar, aún sin ser amados.

     Dios nunca dijo que la gente me tenía que amar, pero sí me dijo que yo tenía que amarlos. Esperamos que todos nos amen primero, pero eso no fue lo que el Señor nos enseñó. Tenemos que hacer lo que dijo nuestro bendito Salvador: "aprended de mí". Pídele a Dios que sea tu Maestro, que te enseñe, que te revele su amor.

     Muchos, cuando tienen que amar, son justicieros, y cuando tienen que hacer justicia, aman. Tienen poco entendimiento del carácter de Dios. Esto es por el poco conocimento de su amor. El amor de Dios es un amor eterno por la raza perdida, el cual no se cansará de llamarla hasta que pueda decir: "tú sabes que te amo".


El autor es pastor del Centro Cristiano de Avivamiento Maranatha en Humacao, Puerto Rico,  y director del Ministerio Mundial Maranatha para el Caribe

 

 

 

Por Ilder Hidalgo

Fecha: 22/09/07

Él prolonga su amor por el hombre hasta que logra atraerlo. Él lo persigue con su amor hasta poder lograr su atención y devoción.